Un blog de viajes - Travellerspoint

Explorando las ventajas de viajar solo... y acompañado

Una cuestión con opiniones para todos los gustos, y beneficios claros en ambas opciones

Viajar solo o acompañado, eterno dilema, y múltiples opiniones

El debate sobre si es mejor viajar solo o acompañado es, tal vez, uno de los más encarnizados entre los grandes aficionados a los viajes, así como uno de los más longevos que se lleva dando desde que el viaje fue concebido como una actividad de ocio (antes, no había discusión, pues cada tipo de viaje -todos ellos por necesidad- se hacía como era posible hacerlo, o como estaba establecido que debía de hacerse).

Existen fervientes defensores de la idea de que viajando solo es como realmente es posible aprovechar e interiorizar bien un viaje, y también fieles creyentes en la idea de que es en grupo como mejor se puede disfrutar y pasarlo bien en un viaje cualquiera. Esta nueva entrada del blog pretende explorar las ventajas e inconvenientes de cada una de las dos opciones, en la medida de lo posible tratando de proponer formas o maneras de maximizar el disfrute y el aprovechamiento del viaje con cada una de las dos alternativas, siempre con el fin de ayudar a tomar esa importante decisión que se plantea en muchos proyectos de viaje.

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Disfrutando de las ventajas de viajar solo

En primer lugar, merece la pena destacar que no cualquier persona es capaz de viajar sola. Existen quienes no se ven capacitados para hacerlo, no tanto por no ser capaces de acometer todas las actividades, tareas y situaciones que un viaje puede plantear, sino más bien por tener gran incertidumbre acerca de cómo podrían darse las cosas en el caso de que “sucediera algo”. También están aquellos que se verían capacitados para viajar solos pero no desean hacerlo principalmente porque ello generaría una opinión negativa entre aquellas personas queridas, que le rodean, o al menos que le conocen. Entre unos y otros, me atrevería a decir que considerablemente menos de la mitad de los aficionados a los viajes hacen con frecuencia, o harían, un viaje en solitario.

Pero, ¿tiene realmente ventajas hacer un viaje solo? En mi opinión sí, y hablo con conocimiento de causa porque he vivido la experiencia en numerosas ocasiones. ¿En qué consisten esos beneficios? Una de las principales ventajas de viajar solo es la completa autonomía y libertad de la que se dispone para decidir acerca de absolutamente todos los aspectos del viaje (qué itinerario seguir, qué hacer en cada uno de los lugares visitados, qué comer y dónde, a qué hora levantarse cada día, etc). Cuando se ha viajado en grupo, especialmente si al menos en alguna ocasión se ha hecho con personas con las que no se congeniaba mucho, se sabrá apreciar la bondad de este beneficio. Un segundo beneficio se da porque, obviamente, cuando estamos solos, y nadie a nuestro lado nos ofrece una conversación, o nos da su propia opinión de lo que está viendo, las posibilidades de observar de manera concentrada y detallada lo que el destino por el que viajamos nos ofrece, son muchos mayores. También se da la situación de que, por lo general, es viajando solos como tendremos más opciones de conversar con las personas locales del lugar por el que viajamos (es inevitable que, por cuestiones de comodidad, si viajamos acompañados lo hagamos mucho más con nuestros compañeros de viaje). Por último, viajar solo ofrece muchas más posibilidades para llevar a cabo actividades que requieren cierta introspección pero que nos ayudan a comprender el destino y a sacar provecho al viaje (me refiero con ello a, por ejemplo, leer sobre el destino mientras viajamos, o tomar notas de lo que nos va deparando el viaje).

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Aprovechando las ventajas de viajar acompañado

Viajar en grupo, sea este más o menos pequeño, es, en cambio, la opción preferida por una amplia mayoría. A pesar de ello, hay ocasiones en las que no siempre se terminan de aprovechar los beneficios que viajar en grupo puede ofrecer, y es por ello que los expondremos también en esta entrada. Otro debate diferente es el de cuál sería el número ideal de personas para formar un grupo de viaje, asunto en el cual no quiero entrar en detalle, aunque no por ello quiero dejar de indicar que, al menos en mi experiencia, cuatro personas es el tamaño máximo recomendado para un grupo.

Uno de los principales beneficios de viajar en grupo radica en la posibilidad de tener una referencia de qué observan, en qué se fijan, o qué llama la atención a otras personas durante el viaje (como todos somos diferentes, tenemos aficiones distintas, o habilidades diversas, podremos darnos cuenta de cómo, lo que se capta y se analiza en un viaje en grupo es más amplio que aquello a lo que se llega cuando se viaja de forma individual). Ello puede -y suele- ir acompañado por un segundo beneficio, que sería el acceso a otras opiniones u otros puntos de vista acerca de aquello que se está viendo o haciendo en un viaje, o sobre cualquier aspecto o rasgo del destino por el que estamos viajando, pudiéndose llegar a generar debates que sin duda van a hacer de la experiencia viajera algo más enriquecedor para todos los componentes del grupo. Y no hay que olvidar los aspectos prácticos, y es que, viajar en grupo tiene ventajas como que los gastos de ciertos componentes del viaje (por ejemplo, viajar en coche de alquiler, tomar un taxi o contratar un tour), y también ciertos esfuerzos (de preparación del viaje, de tareas logísticas y organizativas durante el viaje, de transportar algo mientras viajamos, etc) se pueden repartir entre todos los componentes del grupo, siendo así la carga soportada menor para cada componente individual del colectivo.

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¿Y si combinamos las dos cosas en un mismo viaje?

Y también, claro, existe la posibilidad de combinar el viaje solo y el viaje acompañado durante un mismo viaje. Para ello, bastará dividir un viaje en dos partes y hacer cada una de ellas de una forma diferente, o simplemente prolongar unos días -en el inicio o en el final- un viaje colectivo para disfrutar de una pequeña parte del viaje en solitario. En ese caso, los beneficios de ambas modalidades de viaje se pueden combinar, por ejemplo pudiéndose dedicar el viajero a la observación y el análisis individual del país que visita en los primeros días de un viaje en solitario, para después contrastar las conclusiones a las que ha llegado con aquellas que obtendrán los compañeros de viaje, cuando lleguen y hayan tenido tiempo suficiente para apreciar el aspecto del viaje o del destino de que se trate.

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Publicado por Sergio Gonzalo 6:39 Tagged aprovechar_el_viaje durante_el_viaje

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