Un blog de viajes - Travellerspoint

Redes sociales de viajeros, ¿para qué pueden servirnos?

Descubriendo las funcionalidades y opciones que ofrecen Travellers Point y Tourist Link

Redes sociales genéricas y específicas

Hoy en día, las redes sociales constituyen un medio de presencia digital, un modo de relación con otras personas y un canal de obtención de información que tiene poco que envidiar a otros medios y canales, tanto tradicionales como también digitales. Veamos cómo se pueden utilizar en el ámbito de los viajes.

Existen redes sociales genéricas, siendo tal vez las más conocidas y utilizadas Instagram, Facebook y X (antiguo Twitter), en las que, por supuesto, es posible divulgar y también obtener contenido viajero. Pero también existen una serie de redes sociales especializadas en la temática viajera y en la que están presentes miles de viajeros de todo el mundo con los que será posible interactuar, aparte de otras muchas funcionalidades y opciones que esas redes sociales ofrecen. A conocer un poco el panorama de redes sociales especializadas en viajes y viajeros es a lo que está dedicada esta nueva entrada del blog.

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Travellers Point, opciones y posibilidades

Travellers Point es la red social de viajeros de la que más he podido indagar y que más he podido utilizar, por lo que será la primera a la que haga referencia. Se trata de una iniciativa lanzada en 2002 por dos hermanos australianos amantes de los viajes, que obviamente ha ido cambiando y evolucionando con el tiempo.

En la actualidad, Travellers Point ofrece las siguientes opciones y funcionalidades: un alojador de foros de viajes en los que puede escribir cualquier miembro de la comunidad -siempre y cuando siga las normas-, una guía de viajes comunitaria en la que los usuarios van añadiendo contenido, la posibilidad de contratar alojamiento a través de la red social (también hay recomendaciones de alojamiento y se pueden comprar otras cosas, como tarjetas telefónicas y seguros de viaje), la opción de compartir fotos (se premian y se difunden las mejores), la opción de interactuar con las publicaciones de otros usuarios, la posibilidad de crear -y por supuesto, mantener- un blog de viajes alojado con ellos, un mapa viajero en el que cada usuario puede registrar los viajes que ha hecho y los lugares que ha visitado (todos ellos se muestran en un vistoso mapa mundial), un planificador de viajes (se pueden planificar paradas, obtener información sobre ellas, etc), la posibilidad de contactar de forma directa y privada con otros usuarios y un contador tanto de la actividad viajera del usuario ( número de viajes hechos, número de países visitados, etc) como de la actividad en la red social (número de entradas de blog, de fotos subidas, de intervenciones en los foros, etc).

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Lo que ofrece Tourist Link

Aunque la conozco en bastante menor medida, he podido constatar que Tourist Link presenta algunas similitudes con Travellers Point, aunque también diferencias. Por no repetir las funcionalidades ya expuestas, me voy a limitar a señalar lo que Travellers Point ofrece pero Tourist Link no, y viceversa.

A diferencia de Travellers Point, Tourist Link no parece contar con foros de viajes, ni con la posibilidad de plasmar los viajes realizados de forma visual en un mapamundi; en cambio, Tourist Link sí -y Travellers Point no- ofrece la posibilidad de contratar o bien viajes completos o bien los servicios de agencias o guías determinados en la propia red (en ese sentido, Tourist Link tiene un toque bastante más comercial). Además, Tourist Link parece mejor preparada para buscar compañeros con los que hacer un viaje o para ofrecerse para enseñar a turistas extranjeros la propia ciudad, y hay “Travel lists” a las que se puede decidir pertenecer. Adicionalmente, en esta red los usuarios aparecen rankeados a partir de su actividad en la red, y es posible hacer recomendaciones de otros usuarios. Otra diferencia significativa -y esto no hace a una ni a otra mejor o peor- es que en Travellers Point la relación entre usuarios se articula siguiéndose unos a otros (alguien puede seguir a una persona sin ser seguido por ella) -como en Instagram o X-, mientras que en Tourist Link se funciona con solicitudes de contacto -como en Facebook-.

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Otros proyectos e iniciativas que han experimentado distinto éxito

Por último, me gustaría destacar que ha habido otros proyectos de red social de viajeros que han tenido suerte desigual. Algunas de ellas han terminado desapareciendo; es el caso de Libertrip o Travbuddy. Otras han sido absorbidas por otras plataformas (es el caso de Wayn, que fue comprada por Last Minute). Y otras han terminado siendo otra cosa, algunas algo parecido a un blog (casos de Los Viajeros, Hero Traveler o Tripatini) y otras apps que ayudan en la planificación de viajes (entre ellas se encuentran Touristeye, Passporter o Tripwolf).

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Publicado por Sergio Gonzalo 14:25 Tagged preparar_el_viaje webs_útiles planificar_con_encanto antes_del_viaje aspectos_prácticos Comentarios (0)

Cuando tenemos un amigo en el destino de viaje

Maximizando las oportunidades y opciones de contar con un amigo en el lugar por el que viajamos

Una aproximación al país de destino… que dependerá del prisma cultural

Es obvio que, cuando tenemos un amigo en el destino por el que vamos a desarrollar nuestro próximo viaje, contaremos con una serie de ventajas a las que difícilmente podríamos acceder de otra forma. Pero, ¿en qué se materializan exactamente esas ventajas, y cómo podemos aprovecharlas mejor?

Para entender bien esas ventajas, hay que comenzar distinguiendo entre dos situaciones bien diferenciadas: que nuestro amigo comparta nuestra misma cultura (el clásico amigo de nuestro país que se ha marchado a vivir fuera), en cuyo caso vamos a acceder a una aproximación al país de destino a través de nuestro mismo prisma cultural, o que nuestro amigo sea originario del lugar que estamos visitando, en cuyo caso la aproximación que nos pueda hacer a su país va a ser más, por así decirlo, “pura” (aunque también “peor traducida” a nuestra propia cultura). También podría darse la situación de que el amigo con el que contemos en el destino no sea ni de nuestro propio país, ni tampoco originario del destino (me ha ocurrido, por ejemplo cuando visité Costa Rica acompañado por un amigo venezolano que vive allí).

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Ayuda con la búsqueda y reserva de alojamiento

Una primera ventaja a la que vamos a acceder es la ayuda que nuestro amigo nos va a poder prestar con el alojamiento. Y no me refiero solamente al hecho de que nos pueda alojar en su casa, algo que por supuesto puede ocurrir (y algo con lo que, por cierto, soy algo escéptico, ya que más allá del evidente ahorro de dinero le veo más inconvenientes que ventajas, aunque ello excede del alcance de esta entrada), sino también porque, sin ese no es el caso, nos puede ayudar a encontrar buenas opciones de alojamiento en una ciudad que obviamente él va a conocer mejor.

Cuando viajé a China en 2016, por ejemplo, un amigo español que allí vivía -y que allí vive en el momento de redactar esta entrada- me dio a conocer una web de reserva de alojamiento online que funcionaba mucho mejor a nivel local que las webs que son más conocidas en Europa (también, él mismo reservó algunos de esos alojamientos utilizando recursos locales y también sirviéndose de amistades que a su vez tenía en distintas partes del país). Además de la ayuda con las reservas online, nuestro amigo en el destino también puede recomendarnos alojamientos en zonas o barrios concretos de la ciudad en la que vive, bien porque presenten ventajas (por ejemplo, de seguridad, o de ubicación), bien por estar cerca del lugar en el que él vive e ir a resultar más cómoda la logística para encontrarnos en los días en los que quedemos para hacer cosas juntos. A continuación, una imagen del logo de Agoda, una web de reserva de alojamiento online especializada en destinos asiáticos.

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Visita a ciudades o barrios no turísticos

Tener un amigo en el destino también puede venir bien para visitar lugares no turísticos. Bien se puede tratar de una ciudad, bien de un barrio; en mi viaje a China de 2016 visité la ciudad de Shijiazhuang, que de ninguna manera hubiera estado en mi itinerario de viaje por el país de otra forma, y que es una buena aproximación a “una ciudad china cualquiera”, en la que sin duda todo es más auténtico que en las ciudades expresamente preparadas para el turismo. De la misma forma, en mi viaje a Costa Rica de 2022, me alojé en el mismo barrio en el que mi amigo vivía, pudiendo conocer cómo es un barrio residencial cualquiera de la ciudad de Heredia. La siguiente imagen es de la ciudad de Shijiazhuang.

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Información sobre los locales

¿Cómo no hablar de todo lo que nuestros amigos presentes en el destino nos pueden contar acerca de la cultura local del país que visitamos? Sencillamente, en esas ocasiones tenemos el privilegio de poder acceder al conocimiento que ellos han adquirido en todo el tiempo que llevan viviendo en el país en cuestión (en los casos en los que he contado con la ayuda de un amigo en mi destino de viaje, se trataba de años). Por ejemplo, en mi viaje a China, mi amigo me contó numerosas cosas sobre los chinos, su modo de vida, sus costumbres, su mentalidad, y también sobre el sistema educativo del país, que él conocía bien al trabajar como profesor. Se trata de un tipo de conocimiento al que no se puede acceder si se viaja sin esa compañía del amigo que vive allí. Lo mismo me ocurrió en el viaje a Costa Rica, donde mi amigo me contó muchos pormenores de la forma de ser y de actuar de los “ticos”.

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Otras ayudas o experiencias

Por último, no hay que olvidar otra serie de ayudas que nuestros amigos en el destino nos pueden prestar, así como otras experiencias que podemos vivir con ellos. Por poner algunos ejemplos, sin duda es una ventaja poder viajar en el coche particular de nuestro amigo -como me ocurrió en Costa Rica-, tanto por aprovechar las ventajas del viaje en coche privado, como por conocer las carreteras del país, además de la mano de los comentarios y explicaciones que nuestro amigo nos pueda ir brindando. En otra ocasión, en una breve estancia en Panamá que acometí con motivo de una escala larga, un amigo que allí tenía no pudo atenderme como le hubiera gustado por motivos de trabajo, pero sí me ayudó a conseguir un taxi que, por un módico precio, me sirvió para visitar algunos lugares interesantes de la ciudad en el breve tiempo en el que ella estuve. Y por último, otra buena experiencia que se puede vivir cuando se tiene un amigo en el destino, es la de quedar para simplemente comer, cenar o dar un paseo, un tiempo en el que seguramente nuestro amigo también nos contará cosas interesantes, además de poderse disfrutar del rato pasado con él (es algo que he hecho con amigos que viven en Buenos Aires y en Arequipa).

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Publicado por Sergio Gonzalo 8:15 Tagged aprovechar_el_viaje durante_el_viaje aprendizaje amigos_en_el_destino Comentarios (0)

Explorando las ventajas de viajar solo... y acompañado

Una cuestión con opiniones para todos los gustos, y beneficios claros en ambas opciones

Viajar solo o acompañado, eterno dilema, y múltiples opiniones

El debate sobre si es mejor viajar solo o acompañado es, tal vez, uno de los más encarnizados entre los grandes aficionados a los viajes, así como uno de los más longevos que se lleva dando desde que el viaje fue concebido como una actividad de ocio (antes, no había discusión, pues cada tipo de viaje -todos ellos por necesidad- se hacía como era posible hacerlo, o como estaba establecido que debía de hacerse).

Existen fervientes defensores de la idea de que viajando solo es como realmente es posible aprovechar e interiorizar bien un viaje, y también fieles creyentes en la idea de que es en grupo como mejor se puede disfrutar y pasarlo bien en un viaje cualquiera. Esta nueva entrada del blog pretende explorar las ventajas e inconvenientes de cada una de las dos opciones, en la medida de lo posible tratando de proponer formas o maneras de maximizar el disfrute y el aprovechamiento del viaje con cada una de las dos alternativas, siempre con el fin de ayudar a tomar esa importante decisión que se plantea en muchos proyectos de viaje.

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Disfrutando de las ventajas de viajar solo

En primer lugar, merece la pena destacar que no cualquier persona es capaz de viajar sola. Existen quienes no se ven capacitados para hacerlo, no tanto por no ser capaces de acometer todas las actividades, tareas y situaciones que un viaje puede plantear, sino más bien por tener gran incertidumbre acerca de cómo podrían darse las cosas en el caso de que “sucediera algo”. También están aquellos que se verían capacitados para viajar solos pero no desean hacerlo principalmente porque ello generaría una opinión negativa entre aquellas personas queridas, que le rodean, o al menos que le conocen. Entre unos y otros, me atrevería a decir que considerablemente menos de la mitad de los aficionados a los viajes hacen con frecuencia, o harían, un viaje en solitario.

Pero, ¿tiene realmente ventajas hacer un viaje solo? En mi opinión sí, y hablo con conocimiento de causa porque he vivido la experiencia en numerosas ocasiones. ¿En qué consisten esos beneficios? Una de las principales ventajas de viajar solo es la completa autonomía y libertad de la que se dispone para decidir acerca de absolutamente todos los aspectos del viaje (qué itinerario seguir, qué hacer en cada uno de los lugares visitados, qué comer y dónde, a qué hora levantarse cada día, etc). Cuando se ha viajado en grupo, especialmente si al menos en alguna ocasión se ha hecho con personas con las que no se congeniaba mucho, se sabrá apreciar la bondad de este beneficio. Un segundo beneficio se da porque, obviamente, cuando estamos solos, y nadie a nuestro lado nos ofrece una conversación, o nos da su propia opinión de lo que está viendo, las posibilidades de observar de manera concentrada y detallada lo que el destino por el que viajamos nos ofrece, son muchos mayores. También se da la situación de que, por lo general, es viajando solos como tendremos más opciones de conversar con las personas locales del lugar por el que viajamos (es inevitable que, por cuestiones de comodidad, si viajamos acompañados lo hagamos mucho más con nuestros compañeros de viaje). Por último, viajar solo ofrece muchas más posibilidades para llevar a cabo actividades que requieren cierta introspección pero que nos ayudan a comprender el destino y a sacar provecho al viaje (me refiero con ello a, por ejemplo, leer sobre el destino mientras viajamos, o tomar notas de lo que nos va deparando el viaje).

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Aprovechando las ventajas de viajar acompañado

Viajar en grupo, sea este más o menos pequeño, es, en cambio, la opción preferida por una amplia mayoría. A pesar de ello, hay ocasiones en las que no siempre se terminan de aprovechar los beneficios que viajar en grupo puede ofrecer, y es por ello que los expondremos también en esta entrada. Otro debate diferente es el de cuál sería el número ideal de personas para formar un grupo de viaje, asunto en el cual no quiero entrar en detalle, aunque no por ello quiero dejar de indicar que, al menos en mi experiencia, cuatro personas es el tamaño máximo recomendado para un grupo.

Uno de los principales beneficios de viajar en grupo radica en la posibilidad de tener una referencia de qué observan, en qué se fijan, o qué llama la atención a otras personas durante el viaje (como todos somos diferentes, tenemos aficiones distintas, o habilidades diversas, podremos darnos cuenta de cómo, lo que se capta y se analiza en un viaje en grupo es más amplio que aquello a lo que se llega cuando se viaja de forma individual). Ello puede -y suele- ir acompañado por un segundo beneficio, que sería el acceso a otras opiniones u otros puntos de vista acerca de aquello que se está viendo o haciendo en un viaje, o sobre cualquier aspecto o rasgo del destino por el que estamos viajando, pudiéndose llegar a generar debates que sin duda van a hacer de la experiencia viajera algo más enriquecedor para todos los componentes del grupo. Y no hay que olvidar los aspectos prácticos, y es que, viajar en grupo tiene ventajas como que los gastos de ciertos componentes del viaje (por ejemplo, viajar en coche de alquiler, tomar un taxi o contratar un tour), y también ciertos esfuerzos (de preparación del viaje, de tareas logísticas y organizativas durante el viaje, de transportar algo mientras viajamos, etc) se pueden repartir entre todos los componentes del grupo, siendo así la carga soportada menor para cada componente individual del colectivo.

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¿Y si combinamos las dos cosas en un mismo viaje?

Y también, claro, existe la posibilidad de combinar el viaje solo y el viaje acompañado durante un mismo viaje. Para ello, bastará dividir un viaje en dos partes y hacer cada una de ellas de una forma diferente, o simplemente prolongar unos días -en el inicio o en el final- un viaje colectivo para disfrutar de una pequeña parte del viaje en solitario. En ese caso, los beneficios de ambas modalidades de viaje se pueden combinar, por ejemplo pudiéndose dedicar el viajero a la observación y el análisis individual del país que visita en los primeros días de un viaje en solitario, para después contrastar las conclusiones a las que ha llegado con aquellas que obtendrán los compañeros de viaje, cuando lleguen y hayan tenido tiempo suficiente para apreciar el aspecto del viaje o del destino de que se trate.

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Publicado por Sergio Gonzalo 6:39 Tagged aprovechar_el_viaje durante_el_viaje Comentarios (0)

Repetir destinos, tan interesante como visitar nuevos

El encanto y el interés de visitar destinos en los que ya hemos estado antes

La elección de repetir destino o visitar uno nuevo

En muchas ocasiones se nos plantea el dilema de si, en nuestros próximos viajes, es más conveniente seguir conociendo países y destinos en los que aún no hemos estado, o si por el contrario merece la pena visitar alguno de los que ya conocemos, bien porque nos apetezca volver, bien porque en él queramos hacer cosas diferentes a las que hicimos en nuestro anterior viaje.

Con frecuencia, tendemos a casi siempre querer visitar destinos nuevos, menospreciando de alguna forma los posibles viajes repetidos a destinos que ya conocemos. Esta entrada pretende ofrecer una visión de las múltiples ventajas que se pueden encontrar cuando repetimos un destino de viaje.

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El encanto de sentir el paso del tiempo

Uno de los principales atractivos de repetir un destino radica en la posibilidad de sentir cómo el paso del tiempo se ha dejado notar en el destino que conocemos de un viaje anterior y que ahora visitamos de nuevo. Obviamente, todo va a depender del tiempo que haya transcurrido desde nuestro anterior viaje al lugar, pero solo con que hayan pasado unos años, seguro que como viajeros podemos experimentar diferencias en el aspecto de algunos lugares, en la gestión que se hace de la ciudad, en la mentalidad de la gente o en el nivel socioeconómico del país. Esto, sin duda, nos ayudará a entender mejor la evolución que el país está experimentando, o el momento histórico en el que se encuentra. En definitiva, a comprenderlo mejor como país.

También es posible que notemos el efecto que el paso del tiempo ha provocado… ¡en nosotros mismos!, ya que puede que se den situaciones como las de que nuestros intereses hayan cambiado, que algo que antes tolerábamos muy bien ahora haya pasado a molestarnos (o al revés), o que nuestra percepción sobre un lugar o un aspecto del mismo haya variado considerablemente. Por último, repitiendo un destino también podemos aprender sobre el propio viaje, ya que nos daremos cuenta de cosas curiosas como por ejemplo no recordar en absoluto haber estado en cierto lugar, porque este no nos suene de nada (cuando seguramente habremos estado si se trata de uno de los principales atractivos de la ciudad) o también recordar un lugar concreto de una manera muy diferente a como en este nuevo viaje lo estamos percibiendo, dejando claro lo selectiva que es la memoria con la vivencias experimentadas en los viajes.

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Lo que nos perdimos en nuestro anterior viaje

Otra gran ventaja de repetir un destino está en la posibilidad de hacer, en el destino que repetimos, cosas nuevas que no pudimos acometer en nuestro anterior viaje. Esto puede deberse a distintos motivos; si no hicimos algo en nuestro anterior viaje puede deberse a que no tuviéramos tiempo (me ha ocurrido en varias ocasiones que he estado demasiado poco tiempo en una ciudad), a que en aquel momento no conociésemos o no nos interesase esa actividad (por ejemplo, a mí el turismo relacionado con la historia del viaje empezó a interesarme a partir de cierto momento), a que alguna circunstancia -eventual, o meteorológica- nos impidiera acometerla o disfrutarla plenamente (por ejemplo en Ciudad del Cabo no pude visitar dos de los principales atractivos de la ciudad por el mal tiempo y por la celebración de un carnaval), o sencillamente, a que en aquel momento la actividad, o el objeto de la misma, no estuviese disponible (por ejemplo, en el destino se puede haber abierto un nuevo museo, o erigido un nuevo monumento).

Incluso si ninguna de las circunstancias anteriores concurre, puede darse el caso de que, ahora, preparando un nuevo viaje a un destino ya conocido, nos informemos de cosas adicionales que podemos hacer en él y obtengamos información interesante, como la de algún nuevo barrio que visitar, un nuevo restaurante en el que comer o una exposición que vaya a estar en la ciudad en el momento de nuestro nuevo viaje.

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Dejando que el viaje nos sorprenda

También, hay que tener en cuenta que cada viaje es diferente, independientemente de que el tiempo haya pasado o no, y de las cosas que intentemos hacer en el destino. Hay que tener en cuenta que un mismo viaje (de una misma persona, por un mismo lugar) ya sería diferente con que solamente todo transcurriese un minuto después, ya que las vivencias que se podrían experimentar serían diferentes. Por ello, no hay que dudar de la capacidad del viaje para sorprendernos por mucho que estemos repitiendo destino.

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Combinar un destino conocido con otros nuevos

Por último, nunca hay que olvidar que… no todo es blanco o negro, y la visita a un destino que ya conocemos perfectamente puede ir acompañada por la visita a lugares nuevos para nosotros, que no conocemos. Si se trata de un país grande, podemos sencillamente elegir nuevas ciudades que visitar, aparte de las que ya conocemos. Si se trata de un país pequeño, la nueva visita se puede combinar con la de alguno de los países vecinos, avanzándose en ese segundo caso en lo que sería el mejor conocimiento y entendimiento de la región.

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Publicado por Sergio Gonzalo 7:38 Tagged destinos aprovechar_el_viaje preparar_el_viaje durante_el_viaje Comentarios (0)

Integrándonos con la gente local del país que visitamos

Formas de vivir experiencias auténticas que nos acerquen a la cultura local

Intentando vivir una experiencia lo más auténtica posible

Cuando viajamos, especialmente aquellas personas que tenemos el conocimiento de otras culturas como uno de los principales objetivos en nuestros viajes, solemos querer integrarnos lo máximo posible con la gente originaria del país que visitamos, así como vivir experiencias lo más auténticas posibles.

Sin embargo, no siempre actuamos en consecuencia, y de hecho, nuestro comportamiento como turistas o viajeros en muchas ocasiones no solo no nos acerca, sino que nos aleja de ese componente de autenticidad que cualquier vivencia o momento de un viaje puede llegar a tener. En esta entrada vamos a explorar algunas opciones para, en la medida de lo posible, conseguir esa integración y esa autenticidad que son deseables en cualquier viaje.

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El empleo del tiempo en nuestros viajes

Antes de nada, es importante tener en cuenta que, cuando viajamos, siempre vamos a poder conseguir un conocimiento muy, muy limitado de la cultura a la que estamos visitando. Esto es así, no solo porque las diferencias culturales sean rasgos adquiridos durante períodos de tiempo prolongados (generalmente, toda una vida) que difícilmente vamos a poder tener en un viaje, sino también porque nosotros mismos contamos con sesgos culturales derivados de nuestra cultura que nos van a complicar la tarea de entender plenamente a otras culturas, y porque entre nosotros, como viajeros, y la gente local, se va inevitablemente a levantar una barrera que es, no difícil, sino imposible de eliminar.

En cualquier caso, una de las primeras cosas que tenemos que tener en cuenta es que, en cuanto al empleo del tiempo, los locales emplean muy poco de su tiempo en hacer las actividades propias de un viajero o turista, esto es, visitar los principales atractivos o lugares de interés del lugar. Por supuesto, todos queremos visitar los monumentos y atractivos de los lugares que visitamos, pero una de las primeras cosas que podemos hacer es destinar parte del tiempo de un viaje (¿un rato al día?, ¿un día completo cada varios días?) a hacer otras cosas. Es cierto que a veces da rabia dejarse sin ver uno de los atractivos que vienen en nuestro libro – guía, o del que nos han hablado, pero, por ejemplo, si estamos en Vietnam, ver la décima, o la vigésima pagoda puede aportarnos menos que tratar de vivir una experiencia que nos acerque más a la cultura local.

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Los lugares que los locales frecuentan en su vida cotidiana

Si se divide la vida de los locales en tres esferas (la profesional o laboral, la familiar o privada y la social o pública), es razonable pensar que a la primera será difícil acceder salvo que vayamos a otro país a trabajar, y que en la segunda también rara vez podremos entrar salvo que desde antes del viaje conozcamos personalmente a alguna persona local, de forma que podamos pasar tiempo en su casa. Por tanto, parece lógico plantear que es en la vida social o pública de los locales donde el viajero más se podrá centrar para tratar de tener experiencias auténticas.

En otras entradas de este blog ya he hablado de los espacios públicos y cotidianos, y retomamos aquí las ideas de que viajar en transporte público local en vez de en transportes privados o colectivos pero compartidos con otros viajeros o turistas, comer en restaurantes que nos parezcan adecuados a pie de calle -más si vemos a gente local comiendo- en vez de ir a los restaurantes recomendados en los libros-guía, comprar en mercados locales en vez de en supermercados o en centros comerciales o pasar tiempo donde los locales emplean su tiempo de ocio -por ejemplo, en parques- en vez de en lugares en los que se congregan los turistas, son pasos que nos acercan a esa vivencia de tener experiencias auténticas. Otra buena idea puede ser tratar de vivir una experiencia completa de ocio de los locales, por ejemplo, ver un partido de algún deporte popular en el país, o asistir al teatro, aunque haya que emplear varias horas de nuestro viaje en ello dejando de hacer otras cosas.

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Tratando de huir de las experiencias banales

Sí creo que es importante huir de las experiencias un tanto banales. Por ejemplo, no por cenar vestidos con una chilaba en el crucero por el Nilo de nuestro viaje a Egipto nos vamos a acercar más al conocimiento de los egipcios, como tampoco dormir en una yurta en la que una familia local nos sirve como nos podría servir el personal de un hotel nos va a hacer sentirnos mucho más mongoles. En general, diría que es recomendable tratar de no participar en actividades de las que no conozcamos lo suficiente el contexto, o en las que no contemos con el bagaje necesario -que sí tienen los locales- para disfrutar o entender plenamente la actividad de que se trate (pueden ser ejemplos de esas actividades en las que es mejor no participar las fiestas, las ceremonias religiosas, las celebraciones de índole social o cultural, etc), y ello, no solo porque apenas vayamos a poder entender nada, ni a sentirnos como la gente local, sino también porque en cierto modo estaremos dejando de respetar el normal desarrollo de la actividad de que se trate, y puede que incluso molestando a las personas que están participando en ella.

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La actitud que adoptamos, suele ser la clave

Por último, es muy importante entender que es de tremenda relevancia la actitud que adoptemos en cualquier cosa en la que participemos en un viaje. Por lo general, las personas locales siempre van perfectamente a saber que nosotros somos extranjeros, y si no lo saben por nuestro aspecto, lo descubrirán en cuanto abramos la boca para decir algo. Y ahí, claro, es cuando la experiencia puede empezar a dejar de ser auténtica. Una actitud de meros observadores pasivos sin duda aumentará la autenticidad de cualquier actividad que tengamos delante de nuestros ojos, y en cambio, una actitud de participación activa seguramente estará comenzando a alejar cada situación de la manera en la que se desarrollaría en caso de no estar nosotros presentes.

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Publicado por Sergio Gonzalo 17:25 Tagged gentes aprovechar_el_viaje conocer_lo_local ambientación durante_el_viaje culturas aprendizaje Comentarios (0)

Opciones, posibilidades e ideas para el tema del alojamiento

Buscar un hotel para nuestro próximo viaje puede convertirse en una experiencia de lo más interesante

Muchas más opciones de las que parece inicialmente

Cuando ya tenemos los vuelos de nuestro próximo viaje comprados, e incluso cuando, más tarde, hemos elaborado el itinerario que vamos a seguir, llega el momento de buscar los alojamientos que vamos a utilizar en cada una de las ciudades o lugares por los que nuestro viaje se va a desarrollar. Aunque en muchas ocasiones revestimos a esa tarea con la pátina de la gestión no demasiado interesante, cuando no de tarea burocrática, en realidad se trata de un proceso que puede ser mucho más interesante de lo que parece, y que va a influir en nuestro viaje tal vez más de lo que en un momento inicial podemos pensar.

A explorar todas las opciones con las que contamos para obtener un alojamiento, evaluando las ventajas e inconvenientes de todas ellas, es a lo que está dedicada esta nueva entrada del blog. Se trata de opciones numerosas, variadas y diferentes entre sí.

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Variedad dentro del concepto de hotel

Lo primero que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en buscar alojamiento es la palabra “hotel”. Pero dentro de ese concepto, hay mucha mucha variabilidad. Por mencionar un par de opciones que pueden hacer que una estancia en un hotel pueda ser diferente, se puede apostar por los hoteles boutique, que son hoteles por lo general de tamaño pequeño -apenas cuentan con unas pocas habitaciones, lo que suele derivar en un mejor servicio- que además se distinguen de otros hoteles por su decoración, por su ubicación, o por algún otro motivo que los hace singulares. Suelen constituir una buena forma de experimentar una experiencia genuina. Y también lo es probar con algún hotel con etiqueta especial -obviamente, si el presupuesto da para ello-, y con eso no me refiero precisamente a hoteles de cinco estrellas -pues estos son, en muchos casos, un tanto banales, e iguales o muy parecidos en todas las ciudades del mundo-, sino a conceptos como el de Parador Nacional en España, que por lo general ocupan lugares históricos -antiguos castillos, palacios, monasterios, etc- o cuentan con emplazamientos privilegiados, haciendo también que sea posible vivir una experiencia realmente diferente.

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Otros tipos de alojamiento de índole comercial

Además de los hoteles, hay otros tipos de alojamiento de lo que sería, digamos, una tipología comercial, es decir, negocios establecidos expresamente para ofrecer alojamiento y ganar dinero con ello. Una primera alternativa vendría dada por los hostales y los pensiones, que si bien cuentan con muchas características en común con los hoteles, empiezan a introducir en una experiencia más auténtica por cuanto muchas veces se encuentran en portales y edificios en los que vive más gente, gente local, acercándonos un poco más a lo que sería la experiencia de vivir en la ciudad. Esto sucede aún en mayor medida con los apartamentos, en los que además contaremos con cocina, lavadora, y otras estancias y equipamientos propios de una casa, dándonos opciones de ahorrar dinero en restauración y lavandería. También están los albergues, a los que, en contra de lo que muchas veces se piensa, puede ir quien quiera, y no solo gente joven (la gente que está por encima de una determinada edad suele, eso sí, tener que pagar más que los jóvenes), y en los que es posible disfrutar de espacios comunes (sala de lectura, sala de juegos, bar, etc) y establecer una relación con otros viajeros que no se suele dar cuando vamos a otro tipo de alojamiento. También quería mencionar las opciones de alojamiento más relacionadas con la naturaleza, como los campings, en los que las ventajas vienen dadas por ese contacto directo con el medio natural en el que el camping esté ubicado, que puede hacer que la estancia en un lugar sea diferente y puede que inolvidable.

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Alojarse en la casa de una persona, o en el seno de una comunidad

Pero, si he decidido etiquetar a todos los tipos de alojamiento incluidos en los dos epígrafes anteriores con la etiqueta de “comercial”, es porque hay otras opciones de alojamiento en las que se convive con otra persona, con una familia, o con una comunidad. En algunos de mis viajes he probado la opción de alojarme en una casa particular (lo he hecho, en Croacia -donde es muy común hacerlo, e incluso hay personas que reciben a los viajeros en las estaciones de autobús para ofrecerles una habitación en su casa-, en Cuba, o en Zimbabue-. La autenticidad de la experiencia viene dada por esa convivencia con una persona o una familia del país, pudiéndose aprender sobre su modo de vida, sus costumbres, o la forma en la que tienen decorada la casa. Si además se tiene suerte con el anfitrión, la experiencia puede ser maravillosa (por ejemplo, en mi estancia en Masvingo, Zimbabue, me ocurrió que la familia que me recibió en su casa era muy agradable y, todas las noches, después de la cena, se desarrollaba una larga sobremesa en la que compartíamos experiencias y unos aprendíamos de otros).

Además, aunque yo no la he probado, estaría la opción de vivir con una comunidad, como ocurre por ejemplo en las opciones de alojamiento en un monasterio.

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Acerca de la ubicación del alojamiento

No quería terminar la entrada sin hacer un último apunte acerca de otro tema importante, el de la ubicación del alojamiento que vayamos a utilizar. En este sentido, aunque la tentación es la de elegir un alojamiento lo más cerca posible del centro, buscando la comodidad, elegir otros emplazamientos puede ser interesante. Por ejemplo, tener el alojamiento en un barrio residencial algo más alejado del centro puede acercarnos más a conocer la realidad cotidiana del lugar en el que estamos, y además, los desplazamientos en transporte público hasta el centro pueden dejarnos conocer esa otra realidad que nos muestran ese tipo de vehículos. También puede darse el caso de que en una gran ciudad haya barrios interesantes, o con una personalidad marcada, alejados del centro, de forma que alojarnos en ellos también nos vaya a proporcionar una buena experiencia.

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Publicado por Sergio Gonzalo 18:48 Tagged alojamiento preparar_el_viaje planificar_con_encanto antes_del_viaje aspectos_prácticos Comentarios (0)

Persiguiendo las huellas de la historia de la exploración

Documentarse acerca de la historia del viaje y de la exploración, y disfrutarlo en el propio viaje

La apasionante historia del viaje y la exploración

Viajar es, hoy en día, muy fácil; basta con tener el dinero y el tiempo suficiente para acometer un viaje, y prácticamente no hay lugar en el mundo al que no se pueda viajar de forma cómoda, salvo, obviamente, en el caso de los países que por unos u otros motivos presentan problemas de seguridad, o salvo que de forma voluntaria se opte por el viaje de aventura a lugares remotos e inhóspitos del interior de alguno de los grandes parajes salvajes de la Tierra (el Amazonas, el Ártico, etc).

Pero en el pasado, las cosas fueron muy diferentes. Viajes que hoy resultan cómodos a destinos como China, los países sudamericanos, los países del interior de África o incluso Oriente Próximo, constituían auténticas epopeyas para las que había que armarse de recursos y, sobre todo, de arrojo y de valor, puesto que la suerte que se podía correr en el transcurso del viaje era muy dispar. Conocer sobre esos viajes del pasado, y ambientarse en ellos, cuando vamos a acometer un viaje hoy en día -o durante el propio viaje-, es una buena forma de saber lo que costaba llegar a nuestro próximo destino en el pasado, de darse cuenta del privilegio que tenemos hoy en día por poder viajar a él de forma tan sencilla o de conocer cómo era ese lugar unos siglos atrás.

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Distintas posibilidades en diferentes lugares del mundo

Obviamente, dependiendo del lugar del mundo al que viajemos, las posibilidades de hacer cosas relacionadas con la historia del viaje serán diferentes. Por ejemplo, si viajamos a la Asia, por así llamarla, interior (Turquía, Irán, Asia Central, China, etc), la antigua Ruta de la Seda o los viajes de Marco Polo serán excelentes hilos conductores de cuanto queramos hacer o saber en relación a la historia del viaje. Si viajamos a América, la historia de la exploración por parte de distintos países europeos (España, Portugal, Inglaterra, Francia, etc) en aquel continente se erigirá en el auténtico protagonista. En África ese papel lo puede asumir la historia de la exploración del interior del continente en la búsqueda de fuentes del río Nilo, así como de otros accidentes geográficos y de pueblos míticos. También en Oceanía hay un pasado de viaje y exploración esplendoroso, con las expediciones de James Cook o Abel Tasman o la exploración del interior de Australia. E incluso si no salimos del continente europeo, especialmente si visitamos latitudes altas, podremos deleitarnos con la historia de las expediciones árticas y de la navegación polar llevadas a cabo por los Nansen, Amundsen, etc.

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Antes del viaje, lectura, documentación y aprendizaje

Antes de que comience el viaje, lo mejor que podemos hacer es leer y documentarnos. Las líneas temáticas arriba expuestas (Ruta de la Seda, exploración de América, navegación polar, etc) son solo algunos de los componentes -aunque sean los principales- de la historia del viaje. Pero lo mejor que se puede hacer es interesarse por la historia del viaje en el país concreto que vamos a visitar. De la búsqueda de información, generación de documentación, lectura, etc, seguro que van a salir un buen puñado de nombres, sean de puntos concretos a visitar o de protagonistas de la exploración inicial del lugar que nos van a hacer aprender sobre la marcha, así como darnos materia prima de cosas a hacer en nuestro viaje en relación a la historia de la exploración. Esta es una maqueta del Fram, el barco que sirvió a las exploraciones polares de Nansen y de Amundsen.

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Durante el viaje, visita de lugares icónicos o de monumentos

Sirviéndonos de todo el material que hayamos podido generar antes del viaje, durante el mismo ya solo nos va a quedar disfrutar. Algo sencillo que se puede hacer es, sencillamente, cuando estamos en un lugar que constituye un hito o un icono en la historia del viaje, evocar tiempos pasados. Lo hice hace poco en el Lago Victoria, en Tanzania, donde me puse a traer al presente, recordándola, la historia del descubrimiento y exploración de ese lago, y aquellos tiempos en los que Richard F. Burton, John H. Speke o David Livingstone anduvieron por aquellos lares en la búsqueda de lo que ellos creían que eran las fuentes del Nilo. También lo hice en Tromso (Noruega), ya que esa ciudad era la última escala que acometían las grandes expediciones polares, y también cuando visité el interior de Australia, recordando las hazañas de John McDouall Stuart en la exploración de ese vasto territorio hasta entonces ignoto.

Más allá del recurso de la evocación, otras veces, sin embargo, hay museos o monumentos que permiten tangibilizar lo que nuestra imaginación pone de su parte (por ejemplo, recuerdo haber visto un monumento dedicado a Marco Polo en Ulan Bator -Mongolia- y otro erigido en homenaje a Vasco da Gama en el Cabo de Buena Esperanza -Mongolia-, o también un museo dedicado a la exploración polar en Tromso). A continuación, una imagen del médico y explorador David Livingstone.

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La visita a los lugares de origen de los grandes viajeros y exploradores

Y además de visitar los lugares por los que esos viajeros y exploradores desarrollaron sus hazañas, si somos amantes de la historia del viaje, también podemos visitar sus lugares de origen (por lo general, esos lugares de los que son originarios estos héroes, les suelen rendir un merecido tributo en forma de placas conmemorativas, monumentos, casas-museo, etc). Sin ir más lejos, en España, en concreto en Extremadura, es posible hacer turismo relacionado con la historia del viaje en Trujillo (pueblo natal de Francisco Pizarro y Francisco de Orellana), en Medellín (lugar originario de Hernán Cortés) o en Jerez de los Caballeros (cuna de Vasco Nuñez de Balboa). Y también se pueden hacer viajes temáticos en la Tánger de Ibn Battuta, en la Oslo de Amundsen y Nansen, en la Génova de Cristóbal Colón o en la Middlesbrough de James Cook, entre otras muchas opciones. Esta es la casa natal de Pizarro en Trujillo.

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Publicado por Sergio Gonzalo 6:30 Tagged ambientación planificar_con_encanto antes_del_viaje durante_el_viaje geografía aprendizaje historia_del_viaje Comentarios (0)

Aspectos a tener en cuenta en el diseño de un itinerario

Comenzando a escribir la historia de nuestro próximo viaje

El diseño del itinerario, un momento tan necesario como ilusionante

Una vez que hemos decidido el destino por el que vamos a desarrollar nuestro próximo viaje, y cuando ya hemos comprado los vuelos internacionales para llegar a él, seguramente no hay un nuevo paso en la organización del viaje más importante que el del diseño del itinerario que vamos a seguir en nuestro destino. Se trata, sin duda, de una tarea necesaria, pues tener claro el itinerario y, por tanto, los lugares en los que vamos a estar en cada uno de los días del viaje, se hace indispensable para continuar reservando cosas, por ejemplo los billetes para los desplazamientos internos por el país o los alojamientos en cada uno de los lugares en los que necesitaremos pernoctar.

Pero el momento del diseño del itinerario es, además de necesario, ilusionante. Con frecuencia se dice eso de que los viajes comienzan con la preparación de los mismos, pero si hay un momento clave que simboliza como ningún otro ese comienzo del viaje, ese es el del diseño del itinerario, ya que es ahí cuando empezamos a visualizar lo que haremos en nuestro viaje y cuando nuestra imaginación echará a volar. Dicho de otra forma, se puede decir que es ahí cuando se empieza a escribir la historia de cada viaje, ya que obviamente las decisiones que tomemos en cuanto a qué lugares visitar influirán en lo que el viaje nos terminará deparando. Lo que yo suelo hacer es, sencillamente, sentarme frente a una hoja de papel en blanco acompañado por un bolígrafo, listar en vertical los días que va a durar el viaje, y a continuación ir rellenando a la derecha de cada fecha el lugar en el que voy a estar en cada uno de ellos (también, obviamente, incluyendo los días dedicados -al menos en parte- a los desplazamientos).

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Fuentes de información para el diseño de un itinerario

¿Qué fuentes de información podemos utilizar para el diseño de un itinerario? Seguramente, cuando hemos elegido un país determinado para que sea el destino de nuestro próximo viaje, lo habremos hecho porque ya había una serie de lugares específicos que nos llamaban la atención o que nos interesaban. Esos, sin duda, formarán parte del itinerario, e incluso en la mayoría de los casos vertebrarán el recorrido a seguir, ya que de alguna manera son los imprescindibles del viaje. Después, algo que suelo hacer con frecuencia es echar un vistazo (en catálogos físicos o en Internet) a los itinerarios que suelen seguir los viajes organizados al destino en cuestión (esto suele servir para asegurarse que no se olvida ningún lugar importante). Otras fuentes de información son guías de viaje (suelo comprar una para la preparación del viaje), blogs de Internet (siempre hay blogueros que cuentan su experiencia en nuestro próximo destino), foros, webs de oficinas de turismo del destino, etc.

No obstante, a pesar de la presencia de todas estas opciones a la hora de informarnos, no hay que olvidar que, con frecuencia, la mejor fuente de información sobre qué hacer en nuestro destino se encuentra… allí mismo, en el propio destino, ya que por el camino siempre gente local, u otros viajeros, nos contarán acerca de lugares a los que podemos ir de los que difícilmente podríamos haber sabido de otro modo, por ser menos conocidos, por estar menos masificados o por no tener la fama de otros. Por tanto, no es para nada mala idea dejar algunos días del itinerario libres para, desde el lugar en el que estemos, luego poder organizar cosas sobre la marcha en el propio viaje.

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Teniendo en cuenta la logística

También es muy importante tener en cuenta la cuestión logística. La idea debe de ser, obviamente, minimizar el número de kilómetros recorridos, así como el tiempo empleado en desplazamientos, al ir enlazando un lugar visitado en el viaje con otro. No obstante, aunque esa es una premisa que siempre hay que tener en cuenta, tampoco es una máxima absoluta, ya que a veces también es interesante -y sobre todo, cómodo- contar con ciertas bases de operaciones a lo largo del viaje, desde las que movernos a los lugares que hay alrededor (ello suele traducirse en más kilómetros hechos, ya que desde cada lugar tenemos que volver al centro de operaciones, pero ya digo que se gana en comodidad, porque estar más tiempo alojado en un sitio significa minimizar traslados de equipaje, conocer mejor la logística de los lugares que ejercen como centros de operaciones, etc).

Otra pauta que suelo seguir es la de maximizar los desplazamientos por tierra cuando son posibles (creo que un país se interioriza mejor así), trazando una especie de recorrido lineal, para después tomar un vuelo desde el punto más distante hasta el lugar de partida si este es desde el que sale el vuelo de vuelta a nuestro país (también se puede valorar tener el vuelo de vuelta a casa desde una ciudad diferente, aunque ahí hay que tener en cuenta que el billete suele salir más caro). Y del equilibro de todas estas cuestiones debe de salir el mejor itinerario posible para el viaje que queremos hacer. Ello sin olvidar que, lo más importante, es disfrutar de la elaboración de ese itinerario.

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Publicado por Sergio Gonzalo 10:53 Tagged preparar_el_viaje planificar_con_encanto antes_del_viaje aspectos_prácticos Comentarios (0)

Preparar los viajes con ayuda de especialistas en el destino

Aprovechando el enorme conocimiento que ciertas personas tienen acerca de nuestro próximo destino

Los que más saben de un destino determinado

Cuando estamos preparando un viaje, sin duda es interesante contar con la opinión y la información que nos puedan ofrecer las personas que conozcan el destino que nosotros vamos a visitar en nuestro próximo viaje, bien porque hayan viajado allí -sobre todo si lo han hecho recientemente-, bien porque hayan leído o estudiado sobre el país, etc. Y en ocasiones, aunque obviamente es algo que depende en gran medida del destino, no es difícil encontrar a auténticos especialistas en ese país en cuestión, porque la persona haya viajado allí muchas veces o por un período de tiempo muy prolongado, porque haya vivido allí, o porque circunstancias personales o profesionales le hayan hecho especializarse en ese país.

En la actualidad, con Internet a nuestra disposición, es muy sencillo contactar a cualquier persona del mundo, y además, si se vive en una ciudad grande, o en la capital del país desde el que se prepara el viaje, es más que probable que muchos de estos especialistas en un país residan en la misma ciudad, o al menos la visiten con cierta recurrencia por tratarse de la ciudad más importante, en la que más actividades culturales se llevan a cabo, etc. Además, se da la circunstancia de que estas personas suelen estar encantadas de ayudar, hablar del país del que son especialistas, etc, aunque solo sea por el sencillo motivo de que ese país les apasiona. Con lo cual, se da una combinación perfecta para propiciar el hecho de que esa persona especialista nos ayude en la preparación de nuestro viaje.

Leer los libros de esos especialistas en un destino

Una primera manera que tenemos de acceder al conocimiento que esos especialistas pueden tener sobre un país, es leer los libros que han escrito acerca de él. Hay múltiples ejemplos de especialistas en otros países en España, que cuentan con no pocos libros centrados en esos lugares, pero por citar algunos autores y libros que yo conozco y que en algunos casos he utilizado en la preparación de mis viajes, serían Suso Mourelo y sus libros sobre Japón (“En el barco de Ise”, “Tiempo de Hiroshima” o “El Japón de Hokusai”), Patricia Almarcegui y sus libros sobre Irán (“Conocer Irán” y “Escuchar Irán”) o Francesc Bailón Trueba y sus libros sobre Groenlandia (“Los poetas del Ártico. Historias de Groenlandia” y “Los inuit. Cazadores del Gran Norte). No cabe duda de que, si se quiere preparar un viaje a Japón, a Irán o a Groenlandia, la lectura de estos libros ayudará sobremanera en el conocimiento del país y en la preparación del viaje. Y hay muchos otros especialistas y libros sobre otros países a los que se puede acceder con sencillas búsquedas en Internet, o también consultando a algún buen conocedor del género de la literatura de viajes.

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Los eventos en los que estos especialistas participan

Un paso adicional que se puede dar, después de leer los libros de esos especialistas, es tratar de acudir a algún evento en el que participen, para hablar del país que conocen (incluso, hoy en día, podría darse el caso de que se pueda asistir a ese evento en modo online o virtual). Con frecuencia, los especialistas en un destino participan en conferencias, charlas, coloquios, presentaciones de libros y otras actividades culturales con los destinos que tan bien conocen. En mi caso, por ejemplo, y siguiendo el hilo de los especialistas arriba citados, en Madrid he asistido a la presentación de los libros “Escuchar Irán” de Patricia Almarcegui y “El Japón Hokusai” de Suso Mourelo, y también a una charla de Francesc Bailón Trueba que tuvo lugar en una agencia de viajes madrileña y en la que habló sobre los pueblos del Ártico. En todas esas ocasiones pude comprobar que se trata de actos excelentes para aprender sobre un país o una cultura y que pueden venir genial cuando se está preparando un viaje a uno de esos países. A continuación, Francesc Bailón Trueba participando en un acto sobre los inuit.

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Contactando con los especialistas por Internet

Adicionalmente, hoy en día, como decía antes, Internet permite una comunicación sencilla, rápida y directa con casi cualquier persona del mundo cuya dirección de correo electrónico sea fácilmente accesible a través de búsquedas en Internet, que cuente con presencia en alguna red social o que incluso tenga una página web personal. Por lo tanto, no es nada descabellado contactar con algún especialista en un destino que nos interese, para plantearle algunas preguntas, consultarle algunas dudas, o solicitarle ciertas opiniones. Como decía anteriormente, mi experiencia en ese sentido ha sido muy positiva, habiendo conseguido que me contesten a un correo electrónico, hacer una llamada telefónica o quedar presencialmente con algunos de esos especialistas. En la imagen, Suso Mourelo en Japón.

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Y aprendiendo también… sobre el viaje

Y para terminar, quería destacar el hecho de que, cuando contactemos o hablemos con alguno de estos especialistas, no solo estaremos accediendo a conocimiento sobre un lugar o destino, sino que, como por lo general se trata de expertos viajeros, también podremos conocer acerca de sus ideas acerca del viaje, su forma de viajar, los aspectos que valoran más en un viaje, etc (como ejemplo, sirva mencionar el hecho de que Suso Mourelo tiene libros dedicados a otros países como China, Mongolia o México, y también que Patricia Almarcegui ha escrito varios ensayos sobre el viaje, además de literatura de viajes). En la imagen, Patricia Almarcegui.

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Publicado por Sergio Gonzalo 6:28 Tagged preparar_el_viaje planificar_con_encanto antes_del_viaje aprendizaje Comentarios (0)

Ideas para organizar actividades sobre la marcha en un viaje

Sacando provecho de los recursos locales, solo accesibles cuando ya estás en el destino

Gestiones a distancia o en el lugar de destino

En una entrada anterior de este mismo blog se reflexionaba sobre la conveniencia de planificar mucho o planificar poco en un viaje. Siguiendo el hilo temático, esta nueva entrada tiene el objetivo de proponer algunos recursos para organizar cosas sobre la marcha en un viaje, para el caso de todas aquellas actividades, visitas, excursiones, etc, que hayamos decidido dejar sin planificar en las semanas o meses anteriores a un viaje, en el trabajo de preparación y planificación que hayamos hecho en casa.

La idea de la que parte esta nueva entrada, y en la que se basan los recursos que se van a proponer, es la de que, por mucho que Internet, Whatsapp, y todas las demás posibilidades de comunicación con las que contamos hoy en día hayan facilitado sobremanera el contacto con personas que viven al otro lado del planeta, siempre va a haber tipos de información o gestiones que se van a poder acometer de mucha mejor manera cuando ya estemos físicamente en nuestro destino de viaje.

Las taquillas de los medios de transporte públicos, fuente de información incomparable

En infinidad de ocasiones, en mis viajes, me ocurre que trato de buscar por Internet información sobre horarios, precios o frecuencias de trenes y autobuses de un país que voy a visitar, y la información que consigo obtener es vaga, confusa, y en algunos casos, contradictoria. Por supuesto, esto depende en gran medida del país que vayamos a visitar; por ejemplo, la mayoría de los países europeos cuentan con páginas web de las compañías ferroviarias nacionales que ofrecen información precisa y fiable sobre los horarios de los trenes en cada día de la semana. Pero, por ejemplo, cuando se trata de los autobuses, ya suele ser más difícil conseguir información, porque por lo general es un medio de transporte menos planificado, suele haber múltiples compañías que ofrecen servicios, etc. Y si el transporte del país en cuestión está menos desarrollado, o es más informal, las posibilidades de encontrar buena información en la red se van reduciendo. Recientemente, en la organización de viajes a países como Irán, Costa Rica o Tanzania, me ha ocurrido que no he podido encontrar información realmente fiable sobre los servicios de transporte.

Por todo ello, no hay nada como, cuando ya se está en el destino, plantarse en la estación de tren o de autobús de la ciudad desde la que queremos hacer la actividad o excursión en cuestión. Allí sí, en las taquillas o en los mostradores de información, será posible hablar con personal que sabrá mejor que nadie los horarios y las frecuencias de los trenes; a veces nos ocurrirá que podremos embarcarnos en el medio de transporte apenas unos minutos después de llegar a la estación o terminal de que se trate, y en otros, al menos, podremos comprar un billete para dentro de unas horas, o para el día siguiente.

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Las agencias a pie de calle, un recurso que a veces abunda

En muchos países proliferan las agencias de organización de actividades que estarán deseando que un viajero con cosas aún pendientes de organizar entre por la puerta. Esto es algo que ocurrirá, por ejemplo, y sin duda -aunque no solo-, en los países del Sudeste Asiático, donde la competencia es feroz y hay un amplio catálogo de actividades que se pueden contratar de un día para otro, o incluso para el mismo día, en un montón de agencias de similar índole que encontraremos con solo dar un paseo por la calle. Accediendo a esa oferta de servicios local, además, nos daremos cuenta de que a veces se ofrecen actividades o visitas a lugares que no conocíamos, porque en las fuentes con las que hemos preparado el viaje no aparecía información sobre ellos. Una ventaja más es la de que esas excursiones con frecuencia ofrecen la visita a más de un lugar, pudiéndose combinar varios, mientras que de otra forma -por ejemplo, yendo en transporte público- tal vez no pudiéramos visitarlos todos por una cuestión de tiempo, por lo que tardaríamos en desplazarnos de unos lugares a otros.

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El recurso de los recepcionistas del hotel en el que nos alojamos

En ocasiones, los hoteles cuentan con una agencia de organización de actividades, o al menos con una persona que está dispuesta a -y puede- organizar actividades y excursiones para las personas que se alojan allí. Y, si esto no ocurre, siempre estará el recurso de dirigirse a la recepción para tratar de preguntar por alguna actividad o servicio. Con mucha frecuencia -aunque, por supuesto, depende del tipo de país en el que nos encontremos-, el hotel trabaja habitualmente con uno o con varios taxistas a los que podrá consultar el precio del desplazamiento o la actividad que deseemos. Me ha pasado en infinidad de ocasiones que, desde una recepción, me han organizado actividades o desplazamientos, incluso en alguna ocasión de forma muy económica, ya que nadie como ellos conocen los recursos locales, y en especial los auténticos y verdaderos, no aquellos generalmente inflados a los que siempre accede un turista.

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Los taxistas, un recurso a base de negociación

Y en último lugar, otro recurso que he utilizado en diversas ocasiones es el de pedirle precio a un taxista cualquiera al que veo por la calle, para que me lleve a la ciudad o al lugar al que me quiero desplazar, para visitarlo o para hacer una excursión (obviamente, este recurso solo se puede utilizar en aquellos países en los que, por el nivel de vida o por la debilidad de la moneda, los precios en general, y los de los taxis en particular, sean menores que los que tenemos en el país en el que vivimos). El principal inconveniente es el de que será necesario negociar, pero rara vez sucede que no se consigue llegar a un acuerdo por un precio menor al que nos piden inicialmente, y que no se cierra un precio que es bastante favorable para los intereses del viajero, al menos si se compara, como decíamos, con lo que costaría un taxi en su país de origen.

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Publicado por Sergio Gonzalo 6:42 Tagged transporte excursiones conocer_lo_local durante_el_viaje Comentarios (0)

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